Sostenibilidad del roble rojo
Las credenciales medioambientales del roble rojo, al igual que las de todas las frondosas estadounidenses, son impresionantes cualquiera que sea la normativa aplicable. El roble rojo es la especie principal del bosque y, actualmente, hay más robles rojos en crecimiento que nunca. Una larga tradición de gestión forestal sostenible, reforzada por un sólido marco jurídico en lo relativo a la conservación del medioambiente, ha asegurado que los bosques de frondosas estadounidenses sigan prosperando y aumentando su superficie. El roble rojo estadounidense representa más del 35% de este recurso forestal, cuya expansión se debe a que el crecimiento total siempre ha superado al aprovechamiento anual durante los últimos 50 años, período durante el que las existencias totales de frondosas en los bosques estadounidenses han aumentado más del 90%.
Sorprendentemente, la abundancia del roble rojo americano se puede atribuir, en parte, a las extensas talas llevadas a cabo durante el siglo XIX para abrir espacios para la agricultura. Los restos dejados en el suelo del bosque alimentaron los catastróficos incendios causados por rayos a principios del siglo XX, que destruyeron gran parte del área forestal restante. Fue entonces cuando el roble rojo y otras especies como el arce rojo, volvieron a aparecer rápidamente de forma natural. La abierta estructura celular del roble rojo permite una fácil absorción del agua, lo que lo hace muy resistente al fuego y, por lo tanto, más sostenible de manera natural que otras especies.
Tras los efectos ecológicos que el excesivo desarrollo industrial de los EE.UU. estaba teniendo sobre los bosques, el gobierno norteamericano inició programas para asegurar su protección y la gestión sostenible de los recursos naturales estadounidenses. Así pues, se dejaron prosperar las existencias de roble rojo y, dada la abundancia de la especie y sus buenas aptitudes para el crecimiento, el volumen de roble rojo estadounidense continúa aumentado año tras año.
Los bosques de frondosas de EE.UU. están situados fundamentalmente en la parte Este del país, desde Maine en el norte hasta Mississippi en el sur. El conjunto de especies que forman el grupo roble rojo son los árboles más abundantes en estos bosques de frondosas y se distribuyen por toda esa amplia zona. La gran diversidad de condiciones de crecimiento, climas y tipos de suelo producen una amplia diversidad en cuanto al aspecto de la madera y de la chapa que producen. Esta variedad ofrece más posibilidades de elección al mercado y amplía la gama de aplicaciones posibles. El roble rojo puede variar desde un color marrón rosado claro a marrón claro, no muy diferente al color de los robles blancos de Europa y de América. Con frecuencia puede exhibir un color ligeramente rojizo, lo que supone una excelente alternativa a las frondosas rojizas tropicales, aliviando a la vez la presión a la que se ven sometidos los bosques tropicales de crecimiento más lento. Además, el roble rojo absorbe los tintes y acabados muy bien y también puede ahumarse para hacerlo similar a otras especies más oscuras. La sostenibilidad del roble rojo estadounidense, así como estas características únicas para el diseño, lo convierten en una elección medioambiental obvia para los arquitectos y diseñadores que buscan una madera de frondosa distintiva en la que poder confiar.
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