Vainas de roble rojo estadounidense en la Northampton School for Boys

Aunque los poderosos robles nacen de pequeñas bellotas, en este caso, el roble rojo sale a la luz en la Northampton School for Boys a través de las “vainas” arquitectónicas, a modo de semillas, plantadas por Peter Haddon & Partners (Php).

Php tuvo que diseñar un nuevo edificio para resolver los problemas existentes de congestión, falta de accesibilidad y deterioro de un antiguo comedor de 1964, existente en la Northampton School for Boys así como proporcionar nuevas aulas y otras instalaciones necesarias para una escuela que se había ido desarrollado para cumplir su misión académica pero sin seguir un plan maestro claramente definido.

Actualmente terminado, el nuevo edificio se concibió como un entorno de aprendizaje escolar integral que incluía 16 nuevas aulas, un espacio utilizable, según las necesidades, para comedor, actuaciones, conferencias y reuniones. También incluía oficinas y despachos para el personal trabajador básico, las instalaciones para el alojamiento de la Sixth Form (última etapa del bachillerato), una tienda y lavabos. La escuela siempre ha dado importancia a los materiales y a los acabados de sus edificios ya que, independientemente del buen comportamiento de los alumnos, los entornos escolares siempre suponen una dura prueba para la durabilidad de los materiales.

Tras haber entrado en contacto con el roble rojo hace diez años y con una década de uso probado, php no tuvo ninguna duda en recomendar de nuevo el roble rojo estadounidense para el nuevo edificio. Tras tomar esta decisión, php quiso dar una personalidad propia a cada uno de los “eventos” arquitectónicos del nuevo edificio a través de detalles. El evento arquitectónico para el personal trabajador básico es como la vaina de una semilla a la que se añaden segmentos y escamas. La vaina de Sixth Form se ha ensamblado de tal forma que los paneles avanzan hacia fuera formando una especie de proa de embarcación colgante sobre el atrio. La escalera alterna rectas y curvas con listones verticales, mientras que la tienda presenta un aspecto más refinado. Así, el roble rojo como elemento unificador se encuentra en los revestimientos de los “eventos” arquitectónicos del nuevo edificio, en las escaleras, puertas, arquitrabes, zócalos, elementos de la tienda, baldas de pared de la oficina del Subdirector, estantes y percheros de las aulas y en el diseño en forma de cadena de ADN situado en la parte frontal de las galerías, en honor del antiguo alumno de la Northampton School for Boys, Francis Crick, descubridor del ADN.

“Siempre nos ha gustado el intenso color del roble rojo estadounidense, y especialmente el veteado a la catedral de la chapa cortada tangencialmente”, afirma el arquitecto del proyecto Mark Pennington de pHp. “Además, ha demostrado ser sólido, duradero, sostenible y una delicia para la vista”.